El evangelio de Dios, prometido por el Padre y cumplido en el Hijo, es aplicado por el Espíritu Santo para formar un pueblo llamado a la obediencia de la fe.
INTRODUCCION
A menudo usamos la palabra «evangelio» en nuestras iglesias, pero ¿comprendemos realmente su profundidad y origen? Al iniciar la carta a los Romanos, el apóstol Pablo no se presenta como una celebridad religiosa, sino como un esclavo de Cristo. Él reconoce que no es el autor del mensaje, sino simplemente el mensajero de una noticia que tiene un origen divino: el «evangelio de Dios». En estos primeros siete versículos, descubriremos que el evangelio no es una idea humana sujeta a cambios, sino un mensaje antiguo y estable, prometido por los profetas y centrado exclusivamente en la persona y obra de Jesucristo. Hoy responderemos a la pregunta fundamental de nuestra fe: ¿Qué es el evangelio y por qué tiene el poder de transformar nuestra voluntad y darnos una nueva identidad como santos?
Romanos 1:1-7, el título propuesto para este estudio es «¿Qué es el evangelio?
- Idea Central
El evangelio es el mensaje exclusivo y divino de salvación diseñado por Dios desde la eternidad, centrado enteramente en la persona y obra mediadora de Jesucristo, el cual posee el poder de transformar al hombre mediante la fe y tiene su éxito garantizado por la soberanía de Dios.
- El siervo del evangelio (v. 1)
Pablo como Mensajero (El heraldo, no el autor)
Pablo insiste en que el Evangelio no fue una invención humana ni una filosofía que él desarrolló, sino una revelación directa.
Gálatas 1:11-12: «Pues os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo».
- Corintios 15:3: «Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí…».
- Corintios 4:5: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús».
- Identidad del Siervo (Doulos o Esclavo)
La palabra griega que Pablo usa habitualmente es doulos, que implica a alguien que pertenece legalmente a un dueño.
Romanos 1:1: «Pablo, siervo (doulos) de Jesucristo, llamado a ser apóstol…».
1 Corintios 6:19-20: «…y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo…».
Filipenses 1:1: Pablo y Timoteo se presentan juntos como «siervos de Jesucristo».
- Llamado Soberano (Desde el vientre)
Pablo describe su ministerio no como una carrera que él eligió, sino como un destino trazado por la soberanía de Dios.
Gálatas 1:15-16: «Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí…».
Hechos 9:15: El Señor dice de él: «Instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles…».
Efesios 3:7: «Del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder».
- La Importancia del Mensaje (Tesoros en vasos de barro)
Este es el punto de la «humildad apostólica»: el recipiente debe ser común para que el contenido resalte.
2 Corintios 4:7: «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros».
1 Corintios 1:27-29: «Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios… a fin de que nadie se jacte en su presencia».
1 Corintios 2:1-5: Pablo confiesa que no llegó con «excelencia de palabras o de sabiduría», sino con «demostración del Espíritu y de poder».
- La fuente del evangelio (v. 1b)
- Origen Divino: «El Evangelio de Dios»
Pablo enfatiza que el mensaje no es el resultado de un concilio humano ni de una evolución del pensamiento religioso, sino un diseño directo de la mente del Creador.
Romanos 1:1: «Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios». (Aquí usa el genitivo de posesión: el Evangelio le pertenece a Dios).
1 Tesalonicenses 2:13: «…cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios».
Efesios 3:9: Describe el Evangelio como el «misterio que desde los siglos había estado oculto en Dios, que creó todas las cosas».
- Exclusividad: El Artículo Definido («El»)
En el griego original, el uso del artículo definido es crucial. No es «un» evangelio entre muchos (indefinido), sino «el» evangelio (específico y único).
Gálatas 1:7: «…No que haya otro [evangelio], sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo».
Juan 14:6: Jesús usa el artículo tres veces: «El camino, la verdad y la vida».
- Inalterabilidad: Un Mensaje Sellado
La Biblia establece advertencias severas contra cualquier intento de «actualizar», «editar» o «suavizar» el Evangelio para hacerlo más aceptable a la cultura.
Gálatas 1:8-9: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema [maldito]».
Apocalipsis 22:18-19: Establece una advertencia final sobre no añadir ni quitar palabras de la profecía y, por extensión, del testimonio de Dios.
Proverbios 30:6: «No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso».
2 Juan 1:9: «Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios».
- La estabilidad del evangelio (v. 2)
- Mensaje antiguo: No es algo inventado recientemente, sino que fue prometido de antemano por Dios.
El Evangelio no nació en el Nuevo Testamento; allí fue donde se manifestó, pero su diseño es eterno.
- Romanos 1:2: «(El evangelio) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras».
- Tito 1:2: «…en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos«.
- 2 Timoteo 1:9: «…nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos«.
- Testimonio profético: Fue proclamado por los profetas a lo largo del Antiguo Testamento y registrado en las Santas Escrituras.
El Antiguo Testamento no es un libro aparte, sino el «tráiler» o el anuncio oficial de la llegada del Mesías.
- Lucas 24:27: Jesús mismo les explica a los discípulos de Emaús: «Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían».
- 1 Pedro 1:10-11: «Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente buscaron… el Espíritu de Cristo que estaba en ellos anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos».
Hechos 10:43: «De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre».
- Un solo medio de salvación: Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la justificación es siempre por gracia a través de la fe en Cristo.
Este es un punto crucial: nadie en la historia se ha salvado por cumplir la Ley. La Ley mostraba el pecado, pero la fe siempre fue la puerta.
- Romanos 4:3: Pablo cita el Antiguo Testamento para probarlo: «Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia» (citando Génesis 15:6).
- Habacuc 2:4: El famoso lema de la Reforma: «Mas el justo por su fe vivirá» (citado luego en Romanos 1:17 y Gálatas 3:11).
- Hebreos 11: Todo el capítulo es una lista de héroes del Antiguo Testamento que fueron justificados «por la fe», no por sus méritos legales.
- El sujeto del evangelio (v. 3-4)
- El centro es una Persona: El evangelio trata exclusivamente sobre Jesucristo, el Hijo de Dios.
El Evangelio no es un sistema ético, una filosofía o una lista de reglas; es una noticia sobre alguien.
- Romanos 1:3: «Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo…». Pablo define el Evangelio no como algo, sino como Alguien.
- 1 Corintios 2:2: «Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado«.
- Colosenses 1:17-18: «Y él es antes de todas las cosas… para que en todo tenga la preeminencia«.
- Doble naturaleza: Cristo es verdaderamente Dios (co-igual al Padre) y verdaderamente hombre (descendiente de David según la carne).
Teológicamente, esto se conoce como la Unión Hipostática: una sola persona con dos naturalezas completas (divina y humana).
- Su Humanidad (Linaje de David):
- Romanos 1:3: «…que era del linaje de David según la carne«.
- Gálatas 4:4: «Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley».
- Su Divinidad (Hijo de Dios):
- Romanos 1:4: «…que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos«.
- Filipenses 2:6: «El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse».
Necesidad del Mediador: Debía ser hombre para poder morir por el pecado y Dios para representar a la deidad y salvar de la ira divina.
Para que la salvación fuera legal y efectiva, el sustituto debía cumplir dos requisitos imposibles para cualquier otro ser.
- ¿Por qué Hombre? (Para pagar la deuda):
o Hebreos 2:14-17: «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo… para ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote… para expiar los pecados del pueblo«. Solo un hombre podía morir legalmente en lugar de otros hombres.
- ¿Por qué Dios? (Para sostener el peso del juicio):
- Salmos 49:7-8: Advierte que ningún hombre puede redimir a otro ni dar a Dios su rescate. Solo Dios tiene el poder para vencer la muerte y soportar la ira infinita contra el pecado.
- Hebreos 9:14: «…el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios». Solo Su naturaleza divina le dio un valor infinito a Su sacrificio humano.
- Las cinco obras de Cristo: Incluye la propiciación, reconciliación, redención, expiación y justificación.
- Propiciación: Es la obra de Cristo que satisface la justicia de Dios y apacigua Su ira santa contra el pecado. Las fuentes indican que Cristo debía ser Dios para poder «salvar de la ira divina». El pecado ofende Su santidad y activa Su ira justa; la muerte de Cristo aparta esa ira al satisfacer la demanda de justicia.
- Romanos 3:25: «A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia…».
- 1 Juan 2:2: «Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo».
- Hebreos 2:17: Debía ser humano para «expiar [propiciar] los pecados del pueblo».
- Reconciliación: Es el restablecimiento de la paz y la relación entre Dios y el hombre, que estaban enemistados por el pecado. El pecado nos hizo enemigos de Dios; la Cruz elimina la barrera y nos devuelve a Su presencia.
- Romanos 5:10: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida».
- 2 Corintios 5:18-19: «Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo… no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados».
- Colosenses 1:20-21: «…y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas… haciendo la paz mediante la sangre de su cruz».
- Redención: Es el acto de «comprar» al pecador de su esclavitud al pecado para darle libertad. Esto se relaciona con la identidad de Pablo como alguien «comprado por su Maestro». Éramos esclavos del pecado y del juicio; Cristo pagó el precio (agorazo) para hacernos libres y de Su propiedad.
- Efesios 1:7: «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia».
- 1 Corintios 6:20: «Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo…».
- Gálatas 3:13: «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición».
- Expiación: Se refiere a la remoción o limpieza de la culpa del pecado a través del sacrificio. Las fuentes mencionan que Cristo fue hombre para «poder morir por el pecado». El sacrificio de Cristo quita la mancha que nos hacía inaceptables ante un Dios puro.
- Hebreos 9:26: «…pero ahora… se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado«.
- Isaías 53:5: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… y por su llaga fuimos nosotros curados».
- Juan 1:29: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».
Justificación: Es el acto legal por el cual Dios declara justo al pecador, no por sus méritos, sino por la fe en la obra de Cristo. Las fuentes destacan que esto ocurre «por gracia a través de la fe». Es un acto judicial donde Dios, el Juez, nos declara «No Culpables» y «Positivamente Justos» basándose en la justicia de Cristo.
- Romanos 5:1: «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».
- Romanos 3:24: «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».
- 2 Corintios 5:21: «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».
- La prueba del evangelio (v. 4)
- La resurrección: Es la validación definitiva y sobrenatural de Dios sobre la perfección del sacrificio de Cristo.
La resurrección no es solo un milagro de «regreso a la vida», es el acto jurídico y celestial por el cual el Padre pone su sello de aprobación sobre la obra del Hijo.
- Romanos 1:4: «…que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos». (La resurrección «vindica» su identidad).
- Romanos 4:25: «El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación«. (Sin resurrección, no habría garantía de que somos justos ante Dios).
- 1 Corintios 15:17: «Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados».
- Hechos 17:31: «…por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia… dando fe a todos con haberle levantado de los muertos«. (La resurrección es la prueba legal de Dios al mundo).
Títulos de autoridad: Se le proclama como Jesús (Salvador), Cristo (el Ungido con poder) y Señor (Soberano absoluto). Tras Su victoria, Cristo es presentado con títulos que exigen una respuesta de fe, obediencia y adoración.
JESÚS (El Salvador):
- Mateo 1:21: «…y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
- Hechos 4:12: Se enfatiza que este nombre es el único capaz de otorgar salvación.
- CRISTO (El Ungido / Mesías):
- Hechos 2:36: «Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo«.
- Isaías 61:1: Profetiza la unción del Espíritu sobre Él para traer libertad.
- SEÑOR (El Soberano Absoluto – Kurios):
o Filipenses 2:9-11: «Dios también le exaltó hasta lo sumo… para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor«. o Mateo 28:18: «Toda potestad [autoridad] me es dada en el cielo y en la tierra».
- El poder del evangelio (v. 5)
- La obediencia de la fe: El evangelio no solo perdona, sino que transforma la voluntad, produciendo una fe que resulta en obediencia al señorío de Cristo.
No obedecemos para ser salvos, sino que obedecemos porque somos salvos.
- Romanos 1:5: «…por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre». (Pablo comienza y termina su carta con este concepto).
- Romanos 16:26: Menciona que el misterio del Evangelio se ha dado a conocer a todas las gentes para que vengan a la obediencia de la fe.
- Santiago 2:17: «Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma». (La obediencia es la prueba de que la fe es real).
- Efesios 2:10: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».
Gracia salvífica: Todo beneficio espiritual fluye exclusivamente a través de la obra de Jesús. La Biblia es tajante: no hay «goteras» de gracia fuera de Cristo. Todo lo que Dios tiene para el ser humano —perdón, paz, vida eterna— pasa por un solo conducto.
- Efesios 1:3: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo«. (Nota la frase «en Cristo»: fuera de Él no hay bendición espiritual).
- Efesios 2:8-9: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».
- Juan 1:16: «Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia«.
- Tito 2:11: «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres».
- La plenitud del evangelio (v. 5b-6)
Alcance universal: El mensaje es para todas las naciones (gentiles), sin distinción de estatus social, educación o cultura.
En el siglo I, la idea de que judíos y gentiles (todas las naciones) fueran un solo cuerpo era revolucionaria. Pablo rompe las barreras de estatus, raza y cultura.
- Romanos 1:5: «…para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre».
- Gálatas 3:28: «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús«.
- Colosenses 3:11: «…donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos«.
- Romanos 1:16: «…porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego«.
- Propósito final: Todo se realiza para la fama y gloria del nombre de Dios.
El fin último del Evangelio no es simplemente el bienestar del hombre, sino la exaltación de la gloria de Dios. La salvación es el escenario donde Dios muestra Su justicia, Su amor y Su poder.
- Romanos 1:5: «…por amor de su nombre«. (El motor de la misión de Pablo era la reputación de Dios).
- Efesios 1:6, 12, 14: Pablo repite tres veces que todo el plan de redención es «para alabanza de la gloria de su gracia«.
- Romanos 11:36: «Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén».
- Filipenses 2:11: «…y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre«.
- El éxito del evangelio (v. 6-7)
- Garantía divina: Dios asegura que Su palabra no volverá vacía y que Sus elegidos responderán al mensaje.
Dios no lanza el Evangelio al azar «a ver qué pasa». Su Palabra tiene un propósito definido y una efectividad garantizada por Su propio carácter.
- Isaías 55:11: «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié».
- Juan 6:37: «Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera».
- Hechos 13:48: «…y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna«. (La respuesta humana es el cumplimiento del plan divino).
- El llamado eficaz: Se distingue entre el llamado externo del hombre (al oído) y el llamado interno e irresistible de Dios (al corazón).
La teología distingue entre el llamado general (que todos escuchan cuando se predica) y el llamado especial o eficaz (que el Espíritu Santo hace irresistible en el interior).
- 1 Corintios 1:23-24: «…nosotros predicamos a Cristo crucificado… mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios». (El mensaje es el mismo, pero el efecto es distinto para «los llamados»).
- Juan 6:44: «Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere«. (La palabra «traer» en griego, helkuo, implica una fuerza que atrae con eficacia).
- Lidia (Hechos 16:14): «…el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía». (El llamado externo de Pablo se volvió eficaz por la obra interna de Dios).
- Resultado de la gracia: Los llamados son constituidos como amados de Dios y santos, resucitados espiritualmente para vivir para Él.
El llamado de Dios no es solo una invitación, es una recreación. Al ser llamados, los creyentes reciben una nueva posición legal y espiritual.
- Amados y Santos (Romanos 1:7): «…a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos«. (La santidad no es un logro, es un estatus otorgado por el llamado).
- Resurrección Espiritual (Efesios 2:1, 5): «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados… aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo».
- Vivir para Él (2 Corintios 5:15): «Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos».
- Aplicaciones
Para la primera audiencia (los cristianos en Roma):
- Debían reconocer que su llamado era para ser «santos» y que formaban parte de un plan global que incluía a todas las naciones,,.
- Se les recordaba que su fe tenía una base sólida en las profecías del Antiguo Testamento, confirmando que Jesús era el Mesías prometido.
Para nuestro tiempo:
- Pastores y líderes: Deben predicar sermones centrados en Cristo; un mensaje sin Él es como un «pozo vacío» que no tiene poder salvífico.
- Inconversos: Existe un llamado urgente al arrepentimiento y a abandonar la religiosidad propia para recibir la justicia de Cristo antes de que sea tarde.
- Creyentes en general: Confianza total en que Dios es quien garantiza que su Palabra no volverá vacía y que Él llamará eficazmente a los suyos.
LLAMADO FINAL
Sería un error pensar que todos los presentes en una conferencia religiosa, e incluso en una reunión para pastores, son verdaderamente creyentes en el Señor Jesucristo. Si tú estás hoy aquí y no conoces a Cristo con exactitud según el evangelio, debes saber que no eres salvo y vas camino a la perdición. No puedes estar en pie correctamente delante de Dios si ignoras que, sin el sacrificio de Su Hijo, te encuentras bajo Su ira justa y necesitas ser librado de la destrucción eterna.
Por eso, el llamado hoy es urgente: arrepiéntete de tus pecados y abandona tu propia religiosidad. Es necesario que renuncies a la confianza en tu «autojusticia», pues ante un Dios santo, todas nuestras obras son como trapos de inmundicia. No te dejes engañar por caminos que parecen rectos pero que al final guían a la muerte; solo hay un camino que guía al cielo, y ese es el Señor Jesucristo.
Este es el momento de correr hacia la gracia y la misericordia de Dios:
- Activa tu voluntad: La fe salvífica es más que un sentimiento o una afirmación intelectual; es un acto de la voluntad que se sujeta al señorío de Jesucristo.
- Entra por la puerta estrecha: Ven a Él con un corazón contrito, diciendo: «Señor, ten misericordia de mí, pecador».
- Rinde tu vida: Niégate a ti mismo, toma tu cruz y conviértete en un siervo y seguidor del Maestro.
Recuerda que la única cosa que abandonarás es tu pecado, y a cambio recibirás la justicia perfecta de Cristo, quien te limpiará y te dará un corazón y una vida completamente nuevos. No enorgullezcas tu corazón pensando en el mañana, porque no sabes lo que el mañana traerá. Aquel que endurece su corazón ante este llamado puede ser prontamente cortado sin que haya remedio.
Escucha la voz del Salvador que hoy te dice: «Ven a mí». No dejes pasar esta oportunidad; hoy es el día de salvación y los brazos de Jesucristo están abiertos para recibirte y rescatarte de toda ruina.
Oración final
«Padre, gracias por el poder, la pureza y la profundidad que encontramos en el mensaje del evangelio. Hemos sido apartados para ti desde el vientre de nuestra madre y ahora predicamos y testificamos de este evangelio. Nos llamas a llevar este mensaje a las naciones; Dios, oramos para que muevas nuestros corazones hoy para entregarnos por el bien de este evangelio aún más de lo que lo hicimos ayer, en sujeción y adoración a ti.
En el nombre de Jesús, amén»

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